martes, 10 de diciembre de 2013

Málaga: 24 segundos llenando de emoción a una ciudad



Para matizar el constante y pálido frío dublinense, nos fuimos a Málaga para celebrar mi cumpleaños 26 con un poquito de sol.

El martes cómo no era 13, no pasaba nada con eso de no casarse y embarcarse, era 12 y más allá que le pegábamos en el palo nos animamos igual. Tempranito, bien tempranito a eso de las 3:30 am, salimos en bondi muertos de frío hacia el aeropuerto.

Lo raro del vuelo en Ryanair fue que esta vez fue excelente, por dos motivos excluyentes, el primero y principal fue que debido a la baja en las ventas o simplemente casualidad, se notó que no escatimaron tanto en el uso de presión dentro de la aeronave y no me partió la cabeza ese vuelo de 3 horas, y lo que lo secundó a esto, haciendo maravilloso el vuelo (sin olvidar que seguía siendo Ryanair), fue que llegamos tarde. ¿Que tiene de bueno esto? que no nos tuvimos que fumar la musiquita detestable de victoria que ponen cuando llegan en hora siendo "otro nuevo vuelo puntual como el 99 por ciento", ¡aleluya!.


Llegamos a las 11, y al salir nomás, ya nos sacamos toda la ropa de abrigo y aprovechamos el sol para desayunoalmorzar. Estaba preciosa la mañana.

Nos subimos al bus, y la experiencia del español-inglés fue un lindo testeo para lo que se nos viene en pocas horas. Nos bajamos en el centro y me orienté bastante bien para llegar al hostel, yo porque ella, hasta ahora sigue confundida de dónde estaba el hostel.

En el hostel nos dieron la supuesta habitación presidencial, era hermosa y muy veraniega. Comprobamos la buena calidad de la misma en ese instante con una siesta criminal de tres horitas.

Repuestos ya, con termo y mate prontos, salimos a callejear.
En la Plaza de la Merced paramos para comprar unos churros y darle para que probara por primera vez, por suerte le gustaron. Seguimos caminando hacia la playa, paramos un rato en el Teatro Romano y desde allí, seguimos todo por la rambla portuaria hasta la Malagueta.

Honestamente no me gustó, la arena es muy negra, la playa estaba un poco sucia (soy consciente que no estábamos en temporada) y bueno, lamentablemente el agua gélida.

Pegamos la vuelta a las horas, nos aprovisionamos cómo corresponde y cenamos en el hostel, unas cuantas tortillas y sandwiches de jamón serrano, etc, se dejaron bajar con una cerveza de litro a tan sólo € 1.

Considero que esta vez, tuve un viaje bastante atípico, todo resultó considerablemente apaciguado. Raro ¿no?.

A la noche salimos a dar una vuelta y con una tapa + caña en mi caso, y una sangría para ella, fue cómo a las 12 de la noche, empecé mi cumpleaños. Otro cumpleaños en el exterior y ahora, bajo la seducción incesante del turrón de almendras.

El miércoles 13 de noviembre, a las 11 am nos fuimos hasta la playa de Pedralejo debido al certero consejo de varias personas de que esa playa era la mejor de Málaga, bueno, no, es horrible.

Luego de 45 minutos de ida, dónde lo mejor sería la llamada por celular con mi padre, con el cuál en distintas partes del mundo nos comunicábamos cómo de esquina a esquina, nos quedamos un rato en la playa. Para volver una media hora de viaje nos sentenció que ese mediodía se fuera en un mero intento de disfrute de playa.

Nos cambiamos y cómo chicotazo nos arrimamos hasta el pub irlandés (¿coincidencia?) Druidas, les pedí para ver el partido de Uruguay - Jordania y de esta manera, en el único televisor que había para el único cliente que tenían palpité a las 15:30 un partidazo.
5 a 0 Uruguay, que lindo regalo de cumpleaños celeste querida.



Buscamos por un largo rato algún local uruguayo o en su defecto, argentino, para cenar pero fue imposible hallar alguno y abierto. Recurrimos a la paella popular y debido a que nos pusieron la panera sin pedirla, y la cobraron sin avisar también, fue que ni las monedas de 2 centavos le dejamos de propina aunque estas si las invertimos en unos heladitos artesanales de dulce de leche, turrón y pistacho, un manjár.

Al día siguiente, desayunamos en la esquina y nos fuimos al free tour, el cuál fue de terror.
Después de algunas vueltas nos fuimos a almorzar a lo de Pepa y Pepe, pedimos el menú el cúal tenía muchísimas opciones de plato principal, de las cuáles podíamos elegir entre tan sólo 3, curioso. Lo mejor de todo fueron las opciones a la hora del postre.

- ¿Que hay de postre? - y tanto mi ilusión cómo rostro se fueron al piso de golpe.
- Tenemos banana, manzana o mandarina.
No me entraba en la cabeza y repetí para confirmar sólo por si acaso.
- Entonces, banana....manzana...y....¿mandarina?.
- Si.
Me sonreí porque no podía creer lo que el mozo del restaurant céntrico me decía y mirando de cotelé a Claire le digo - y (totalmente desmotivado) traéme unas mandarina'.

Y no jodo, este fue el postre del menú.



De ahí, con las mandarinas en la mochila y clavándonos un heladito, caminamos hasta la Alcazaba, un palacio y construcción sobre un monte que vale la pena visitar, por sobre todo la vista de la bahía desde la cima.

Lo mejor estaba por suceder, ya había comprado hacía dos semanas unas entradas para el partido por euroliga del Unicaja Málaga vs. Montepaschi Siena. Las ubicaciones eran de privilegio y cuando llegamos en el taxi, pudimos ingresar al pabellón luego de algunos inconvenientes técnicos con las entradas.
Al pasar, veo a una chica con unos papelitos y me acerqué.
- Hola, ¿para que es esto?
- Es para el juego del entretiempo

Así fue cómo ambos completamos el papelito que iría a sorteo con los otros tantos que se completaran por parte de los más de 5.000 espectadores restantes, que acudieron aquél 14 de noviembre al Martín Carpena.

La ubicación era de un lujo, al toque ubiqué la bandera uruguaya la cuál se vio durante toda la transmisión. Fue interesantísimo ver este partido en cuanto a concepto de básquetbol se trata, además quería ver particularmente a Jayson Granger al cuál luego de 10 minutos dentro de cancha y 5 fuera, lo bajé cómo taponazo de ese pedestal en el cuál se le ubica dentro de los medios uruguayos. Es muy buen jugador aunque nada mejor que jugadores cómo Osimani o Fitipaldo.

Pero más allá de esto lo mejor vino a los 20 minutos, se hizo un juego para una persona con capacidades diferentes y luego para un señor el cuál al embocar un triple se ganó una cena para dos. Todo iba bien hasta ahí, hasta que el falluto del presentador con pocas ganas y sin decirlo fuerte menciona un nombre, pero cómo decía José yo no le presté mucha atención aunque el apellido me sonaba familiar. Por suerte estaba a 3 metros de la mesa de control y no tuve que cruzarme toda la cancha para consultar, entonces le hago señas a uno mientras que todo el público de la zona baja me miraba y le pido que me repita el nombre, ahí con algún errorcillo dicen mi nombre, yo no lo podía creer, dejé las cosas y salté para la cancha.

El dogor me da la pelota y yo, yo estaba pisando una cancha de la ACB, una locura, un sueño, estaba pasando, me estaba pasando. Me dice que tenía 24 segundos para embocar una bola de abajo del aro, otra del libre y un triple, si lo lograba me ganaba una cena para dos. Mientras tanto pico la pelota para acordarme de como era este tema y parecía la zona pintada del aro cercano a la puerta de la cancha de Welcome, allá abajo se quedó la pelota. Me até los cordones por las dudas y esperé.

- ¿Estais pronto? - Me pregunta el mamón del dogor.
Con una sonrisa de oreja a oreja aunque contestándole de quemado le digo - Se.

3
2
1
¡Empezó!

Primera bola de abajo, tablita y adentro.

Confiado me voy con el trote de hincha ilusionado que usa championes sin medias. Primer libre, apunto y... no le pego a nada.

Corro, chapo la guinda, vuelvo, tiro y.... soporte.

Rebotéo elevándome unos 3 cms del piso, corro a la línea del libre, no apunto nada, tiro rápido y.... otra vez no le pego ni a la red y la reputísima madre.

El tablero de 24 ya marcaba 4 segundos, voy al rebote y meto un pique explosivo para tirar en suspensión con un quiebre inmaculado de muñeca.

3
2
1
¡paaaaaaaaaaaaaaaaaanggggggg!

Con la chicharra en pleno esplendor (osea totalmente ilegal) piso línea y.... la pongo podrida.

El Sonsol berreta y amargado de Málaga me mira con la naranja abajo del brazo y me ofrece:

- Un sólo triple, si lo embocais te llevas la cena para dos (risa falluta).

El aro lo vi a kilómetros.




Respiré, medí y le di al aro, pero la bola salió. Le pedí otro tiro al señor con sobre peso y me dijo ya sin usar el micrófono que no, moví el brazo para atrás de la cabeza con un clarísimo gesto de "andá a cagar"  y me quedé por ahí mientras me sacaba una foto y gozaba la alegría enorme de estar vistiendo la gloriosa camiseta del MONTEVIDEO BBC en el pabellón de un equipo de ACB durante un partido de euroliga. Felicidad plena, me fui con las manos vacías pero con el corazón pipón.



Los italianos del Siena ganaron en la hora 75 a 73, un partidazo en el cierre.

Nos volvimos caminando y sin darnos cuenta pateamos por Málaga a medianoche por una hora y media. Intentamos comprar de madrugada un pasaje a Gibraltar pero no conseguimos nada así que rendidos, contento pero cansado el sobre no se hizo esperar.

El viernes temprano, con unos croissants y palmeras nos fuimos a la playa hasta la tarde.
Volvimos y fuimos a merendar un café turco, con un bocadito argelino y dulces árabes de los cuales me estoy haciendo adicto ahora, de lo mejor que he comido en años.

A la noche salió un provolone con caipirinha, ya en los pubs un chupito y alguna cerveza y cuando estábamos en la duda si seguir la noche o rendirnos a la cama, un cara aparece de adentro de un boliche y en español la invita a Claire a entrar gratis al boliche, ella en inglés le pregunta que pasa conmigo, el amigo de gafas le dice, mientras yo la sigo abrazando, haciéndose el langa, que yo pagaba pero ella no y ahí, botijeandoló cómo correspondía por vejiga lo fletó riendosele en la cara. Fenomenal, fue mucho mejor que entrar al baile.

El sábado arrancamos 8:30, desayunamos en un bar de los de antes, los de verdad y entre bus y avión, a las pocas horas ya estábamos en el momento más caluroso del día en Dublín con 3 grados celsius.




Seguime en Facebook


Juan Patrick 

"Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón."
Santiago Rusiñol i Prats (1861-1931) Pintor y escritor español.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

JUAN PATRICK 7 haciendo ruta por el mundo



Este es un breve resumen de mis últimos años viajando por dónde la vida me lo ha permitido, descubriendo lugares y conociendo grandes seres humanos.






Juan Patrick

"Una persona debe ser ella misma, debe tener el valor de decir: "soy yo, eso es lo que soy". No es fácil. A todos nosotros nos encanta gustar."
Andrei Tarkovski (1932 1986) director de cine ruso

lunes, 11 de noviembre de 2013

Eurotrip 2013: Dublín...el final


Se viene el final de este viaje que vivimos hace ya 4 meses, y que aún perdura en nuestros corazones.

Ahora mucho más que nunca, rascando la memoria intento realizar esta crónica, sin mis típicos apuntes, sino que usando los que mi madre dejó acá en un borde del escritorio, y que nunca leí. Así que a fé nomás, va la crónica del final del viaje en Dublín, la ciudad que me aloja hace casi 2 años ya.

Cuando llegamos de Berlín era tan tarde que mi madre planchó perdida dentro de los tantos acolchados de mi cama y yo, a lo buen huésped, perdí arriba de un colchón desinflado pero por insistencia propia. Mi madre estaba todavía sorprendida y desorientada por subirse al bondi por el otro lado, yo mientras tanto, ya puteaba del frío que hacía y del piso en chanfle.

Al otro día, salimos a la calle y en la misma esquina nos saludó el dueño de la casa, el con su inglés cerrado y mi madre que contestaba "gracias" y nada más, ¡buenísimo!.
Caminamos por los principales puntos de Dublín, siempre está bueno ver con nuevos ojos las cosas de todos los días.

Pasamos por el local argentino por unas empanadas, visitamos el Temple Bar y el clima afortunadamente acompañó. Cruzamos el Liffey y volvimos a aprontarnos para en la tarde, ir a tomar el té al Tea Garden y allí mismo, presentarle a Claire.

Se hicieron intercambios de regalos, charlamos y pasamos un rato extraordinario en un lugar que desde que lo conocí supe que sería el lugar ideal para llevar a mi madre.
Salimos de ahí y fuimos a escuchar un poco de música en vivo y probar la cerveza negra Guinness, esa tarde fue perfecta. Mi madre disfrutó de un montón de cosas, a Claire le fascinó mostrar parte de su cultura y yo me llené del placer de la compañía.

Acompañamos a Claire a su casa y pegando la vuelta, en esa caminata nocturna nos dejamos acompañar por un heladito y el no estar apurados por absolutamente nada, simplemente caminamos y charlamos pero a más de 10.000 kilómetros de casa.

El siguiente día fue tremendo, las mandé juntas de compras. Yo pensé, las mujeres se entienden si van a comprar, entonces, cómo necesitaba mi hora de relax y para salir de compras soy de cartón, las junté y se largaron sin tener idioma en común. Las historias de cómo por ejemplo estuvieron más de 20 minutos para entender lo que era la palabra "gris" en inglés, "grey", fueron algunos de los contratiempos disfrutables que tuvieron. Lo importante es que pasaron bien y gastaron como buenas mujeres de compras.

Fui a rescatar a Claire al rato luego de terminar los mates de la mañana en paz y los tres nos fuimos a comer falafel a un local turco en el centro. No me convencía mucho pero al final no estuvo tan mal. Claire se fue a fallecer de calor en paz a su casa, sobre el piso fresco de su apartamento, y con mi madre nos fuimos a cambiar para darle una de las últimas sorpresas que le venía preparando hacía tiempo.

Mi madre se emocionó hasta las lágrimas en esas dos horas de función en el Gaiety Theatre con la performance de RIVERDANCE. Honestamente, majestuosa actuación.

Volvimos, nos cambiamos nuevamente y nos fuimos al pub a ver la final de la sub 21 contra Francia. Ahí ya más descansada, física y mentalmente, Claire se nos sumó, y los únicos 6 uruguayos que fuimos al pub vimos como se nos escapaba el título de campeón lamentablemente. Claire entendió menos que mi madre sobre que pasaba en esa pantalla gigante pero acompañó bien a su nueva selección.

La jornada había sido muy larga, mi vieja estaba pronta para planchar cómo correspondía y dado que ya venía durmiendo hacía dos días en el colchón desinflado y sobre el piso de mi cuarto que está inclinado, democráticamente mi madre me dijo "andate a dormir a lo de Claire y venime a buscar mañana temprano para el otro tour", y yo con toda mi autoridad le respondí, "si, mamá".



Temprano fuimos a despertar a la anciana para irnos hasta Galway.
Luego de dos horas y monedas de viaje, llegamos a la otra punta de la isla, sacamos el tour hasta los Cliffs of Moher y mientras que esperábamos, caminamos hasta un mercado callejero.
Ahí mi madre se compró algunos tés con tanta mística, filosofía y armonía que hasta el mismo Buda se moriría de envidia. Mitológicos mismos.

A mi madre le encantaron los Cliffs, le di un tiempo para ella, para que meditara y disfrutara del silencio y la paz del lugar, yo mientras tanto caminé con Claire y cuando había encontrado un lugar hermoso para disfrutar de la vista, un asiático se me sentó adelante y me hizo calentar tanto que preferí armonizarme solo, retirandome en vez de preguntarle si no había visto los otros cientos de metros cuadrados vacíos para sentarse sin molestar a la gente. ¡Ommmm!.



A la vuelta Claire se encontró con una amiga, las dejamos tomando su té tranquilamente y nosotros dos nos fuimos por ahí a mirar el paisaje. Volvimos a Dublín y empezamos a aprontar la valija de vuelta.

El lunes 15 de julio lo empezamos temprano visitando la fábrica de Jameson, dónde yo trabajé hasta hace dos semanas. Le presenté a varios compañeros de trabajo y varios managers babosamente se presentaron solos, es que entre el color de piel, su ropa y hasta el collar que usaba, el cual tiene más de 20 años, le dio a mi madre un aspecto exótico para todo el que la veía en la vieja destilería.

Se despidió de Claire y desde allí nos fuimos a ver a una gran amiga uruguaya, doña Fefi Burgos. Entramos a The Church. Muffins y otros menesteres mediantes, charlamos y pasamos un buen rato juntos.

Ya le quedaba poco de viaje a mi madre, así que levantamos las cacharpas y nos fuimos en el bondi doble hasta el aeropuerto, armamos el último mate y nos sentamos a exprimir los últimos minutos juntos.

Así fue cómo entre mate y mate, saltando y sonriendo se me fue la alegría de esas tres semanas.

Mi madre fue hasta Barcelona dónde estuvo un día más y luego volvió sin ningún inconveniente al Uruguay.
Fue un viaje que seguimos disfrutando con la memoria, me siento muy feliz de haberlo compartido con ella porque se que le di una inmensa alegría y mi madre, una aún mucho mayor a mi.



En dos días es mi cumpleaños, nuevamente lo festejaré sin mi familia físicamente cerca aunque cada día están más y más en mis pensamientos y mi corazón.
Junto con Claire estamos viajando en unas horas a Málaga, por lo que, no voy a pasarlo solo y tampoco voy a festejarlo con frío, sino que en la playa y si todo sale bien, con la alegría de ver cómo Uruguay le gana de visitante a Jordania el mismo día de mi cumpleaños.

Al regreso de España, solo volvemos con el tiempo suficiente para preparar las valijas porque esta vez, las fiestas las paso nuevamente en Uruguay pero con una increíble irlandesa acompañándome. Así que a mitad de diciembre los veo a todos nuevamente. Por unos meses nomás ya que la inquietud siempre le pica a uno y un destino mucho más loco, se vislumbra ahora como muy factible al regreso de Uruguay. Lejos, muy lejos pero eso también, es otra historia.




Sumate al grupo en Facebook





Juan Patrick
"La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final." Oscar Wilde

miércoles, 23 de octubre de 2013

Eurotrip 2013: Berlín



Con la reciente noticia de la finalización de mi contrato laboral, empiezo a vislumbrar la posibilidad de regreso a mi país, finalizando mi aventura por Irlanda.

Entre repechajes mundialistas, inseguridad laboral y un frío bárbaro, que ya empieza a rajar la tierra, me dispongo a forzar la memoria y recuerdos, con el fin de relatar sobre el quinto destino del viaje, ese que hicimos con mi madre hace ya unos tres meses atrás.

El lunes 8 de julio llegamos, por primera vez sin correr, al andén 22 de la terminal de buses de Praga. Lo positivo: no pagamos por poner las mochilas debajo del bus, lo negativo: la azafata tenía una cara que combinaba la insatisfacción de su trabajo, con estar viviendo el día 2 de su semana de mujer y la decepción que le genera el saber que nadie le acepta las invitaciones de Candy Crush en el Facebook.

Otra cosa buena fue que en ese viaje de 7 horas, en el cual dos policías se subieron nuevamente a controlar pasaportes, a mi madre no se le hincharon las patas como si fueran pedazos de matambre atado.

Lo primero que nos recibió en Berlín, aún sobre el bus, fue la presencia de limpia vidrios en las esquinas acosando a los conductores. En este mundo no se salva nadie, incluso en el primer mundo.
Nos bajamos y no había ni un puesto de información, de inglés mucho no decir estando ahí en la terminal, un señor se me arrimó y me entró a explicar como llegar al hostel, intenté a lo indio decir las palabras con mi alemán bien aprendidito de tantos capítulos de Rogelio Roldán, pero viendo y considerando que el hombre estaba más cerrado que defensa italiana, apliqué la vieja y querida táctica del "si, si, si... ahhhh, si, si, gracias... si, si" que significa "pa no te entiendo nada cabeza, me incomoda tu presencia por favor andate".
Cuando terminamos esa charla demencial con este amable alemán, a quién le faltaban un par de caramelos, mi madre me pregunta - ¿que te dijo?...¿sabés cómo llegar? - a lo que sin ningún drama contesté - me dijo... blunstencajen... no ni idea ma.

Salimos a la calle y confundidos entre distintas entradas de subte, tram y un sin fin de medios de locomoción que en Uruguay solamente se ven por tele, terminamos dentro de un centro de convenciones. Ni idea cómo, solo se que terminamos ahí adentro.

O la eficiencia alemana es tremenda, o la recepcionista ya resignada de tanto turista extraviado la tenía clarísima, habilitó el googlemaps, hablamos en inglés y me explicó como tomando un tren y un bus llegábamos. Parecía fácil pero no lo fue.
Para llegar a la estación nos metimos en ese laberinto de entradas de metro, con parkings y salidas a cualquier esquina, luego, la dirección y yo que le metía presión a mi madre para que se acordara de algo de ese alemán que había aprendido hacía unos 40 años en la escuela. Agarramos bien el tren más por culo que por talento, conseguimos el bus y luchando con valijas, mochilas y subanempujenestrujenybajen, nos arreglamos para llegar vivos y descender a pocas cuadras del zoológico.

El hostel estaba prolijo, el único problema es que teníamos un 500 para pagar y no existe que alguien te acepte eso, nosé para que mierda todos los cambios uruguayos te dan esa guita que nadie agarra en Europa... ¿será que hasta les mandan los billetes de clavo a los tercer mundistas?.

Arreglamos para pagar más tarde, al otro día en realidad porque la recepción era part-time. En el banco la funcionaria, rubia, me explicó que es normal que vayan los turistas a pedir cambio porque nadie acepta billetes de más de 50, y nosotros teníamos uno de 500... una locura.

Ya con dinero y un hambre galáctico, nos fuimos hasta una panadería dónde "la Marian" ya aplicó los números en alemán, una fenómena. Eso fue lo mejor de la panadería porque lo que comimos era pura pinta, realmente ni fu ni fa.

Cómo no queríamos correr, estas dos semanas sin parar nos tenían liquidados, decidimos ir caminando hasta el obelisco en el Tiergarten. Pateamos de lo lindo de cualquier manera.
De lo curioso en el camino y mismo en el parque, fue la cantidad desorbitante de bicicletas que vimos, el amor platónico de mi madre, el Volkswagen escarabajo descapotable nuevo que vimos en cantidades industriales como tantos otros convertibles y, un sector del parque, dónde hay principalmente hombres desnudos tomando sol. También en cantidades industriales.

Así se nos fue el primer día, tranquilos, disfrutando del clima y compartiendo unos mates con mi vieja.




Fin del día 1 en Berlín.-

Para el segundo día planeamos hacer el city tour gratuito, así que nos levantamos como pudimos a las 9 de la mañana y llegamos tranquilos al punto de encuentro... pero de la compañía nadie apareció.



Para poder llegar a tiempo nos fuimos hasta la Puerta de Brandeburgo, nos llevó unos 35 los poco más de 4 kilómetros de distancia. Mi madre me puteaba por andar a las corridas de nuevo, yo que le mentía tipo niño chico diciéndole que faltaba poco y lo mejor, casi llegando y muy sobre la hora, el pique explosivo de mi madre a lo pato. Momento más que memorable.

Al llegar era un mar de gente, gurisada en pila y otro tanto más, de turistas de todos los puntos cardinales. Cuando encontramos la empresa de tours, tenían más de 12o personas para los 3 guías de ese día, imploramos por tener un lugar ya que estaban, hasta incluso sacando gente. Tuvimos suerte.

El tour estuvo bueno, la guía fue la mejor guía que he tenido, una mina que le apasiona lo que hace y de lo que habla, pero que por sobre todo sabe muchísimo, no solo lo que en el papelito del tour le indican debe de decir.

Berlín a esta altura nos pareció una megacapital, con una historia de guerra impresionante, dónde se presencian rastros que van desde la primera y segunda guerra mundial hasta la guerra fría. Igualmente, no nos terminó de convencer. Sea porque estábamos muy cansados o porque los otros lugares nos habían sorprendido con algo mucho más agudo hacia nuestros sentimientos, nosé, pero fue un destino totalmente omitible que seguiríamos intentando disfrutar en los siguientes dos días.

El tour fue sobre historia en general, vimos parte del muro, el monumento al holocausto, pasamos sobre una plaza dónde supuestamente se encontraba, debajo, el bunker del responsable del genocidio de la segunda guerra, algunos de los Trabants de la guerra fría, el Checkpoint Charlie, un memorial sobre la quema tan famosa de libros que se realizó en la segunda guerra mundial en el Bebelplatz, otro memorial sobre una madre sosteniendo a su hijo caído en batalla en el cual el techo esta abierto y tanto el sol como la nieve de invierno caen sobre esta, y luego de 4 horas, sobre las 15 hs terminamos el tour en Alexanderplatz.

De allí nos fuimos al barrio medieval, nada, absolutamente nada, pero prolijo. Lo más lindo fue esta señorita muy parecida a mi que nos cruzamos.



Pasamos por la torre de televisión, todo, absolutamente todo está en obra. Hay una inversión en la construcción nunca vista, es que apuntan a generar fuertes ingresos en base al turismo y para esto toda la ciudad esta siendo reestructurada. Lo más curioso son las cañerías gigantes de color rosado o azul, estéticamente quedan bárbaro para lo que realmente son.

Nos detuvimos un largo rato en el museo del terror, es impresionante. Muy recomendable, amerita mucho respeto y despierta la incesante reflexión por algo que el mundo, trágicamente, vivió hace 70 años.

Entrada la tarde pegamos la vuelta, en total sacamos la cuenta que caminamos sin parar ni para comer, por 11 horas y media. Ahora si que estaba cansado.




Fin del día 2 en Berlín.-

Ya con las energías que nos quedaban, arrancamos luego de un suculento desayuno, hacia el no tan turístico tour de los bunkers, Berlin Unterwelten.

Nos llevó un buen rato llegar hasta la estación de Gesundbrunnen, pero al hacerlo, pudimos ubicarnos en el siguiente tour en español a tan sólo 15 minutos de espera.
La guía hablaba con acento mezcla cubana, norteamericana y traductora latina de películas yankees de los 90. Sumado a esto que al principio me daba muchísima gracia, se le complementó la actitud de institutriz que mantuvo al tour de tan solo 6 personas a paso militar por más de una hora.

Visitamos dos bunkers de la guerra fría, bastante interesante y por sobre todo diferente a lo típico de la plaza, catedral, puente, reloj y cambio de guardia, tan básicamente turístico de la mayoría de las ciudades europeas.

Nos fuimos hasta la Puerta de Brandemurgo, minada nuevamente de turistas, y mientras mi madre moría de amor por los escarabajos descapotables, nos dirigimos hasta el Reichstag.


Pegamos la vuelta y como buen plantel de equipo deportivo profesional, a las 16:30 nos clavamos 2 horitas de siesta sin mucho debate.

A la noche, relajados totalmente y simplemente disfrutando de estar juntos en la otra punta del mundo luego de meses, nos fuimos a un lindo restaurante con sillas y mesas en el exterior.
La moza era una alemana muy simpática, que hablaba en español bastante bien. La comida nos cayó bárbaro, Uruguay jugaba un partido de la sub 20 y desde allí, con el wifi del restaurante y el pequeño smartphone, nos arreglamos para no perderle ni un solo minuto a esta selección que terminó siendo vice campeona del mundo.

Fin del día 3 en Berlín.-

El último día fue puro trámite, desayunamos abundante, nunca apareció el recepcionista para hacer el check-out, ¿Braulien se llamaba?, y entre consultas rústicas con la encargada de la limpieza y desayuno, terminamos entendiendo a los ponchazos que podíamos dejar las valijas en la terminal de trenes cerca del ¿zoologiquen?, tengo que mejorar mi alemán urgente.

La mañana y tarde de aquel jueves 11 de julio de 2013, estuvo llena del placer de hacer... nada, absolutamente nada.

Caminamos por ahí, tomamos mate, no compramos ni un solo souvenir. A lo Mario bros anduvimos esquivando gitanos y gente que mangueaba a diestra y siniestra por la calle.
Almorzamos, mechamos un buen helado Häagen-Dazs y en el tren, nos fuimos hasta el no tan moderno aeropuerto Schoenefeld.

Berlín nos dejó con el apetito turístico insatisfecho, vimos muchísimos descapotables, gente bien dispuesta a ayudar y masas y masas de personas tatuadas. También, concluimos que las mejores estaciones de trenes están allí, que la gente se sube a estos con perros y bicicletas de manera super habitual, bicicletas que vimos de todo tipo y color (camabici, beerbike, con carrito para 5 bebés, etc).
Comparando también con otras ciudades, los jardines están muy poco cuidados y el pasto crece libremente en cualquier rinconcito, a pesar de esto todo esta bastante limpio más allá de las tantas obras de reforma que se perciben en la ciudad.
Solamente nos faltó visitar el Puente de Oberbaum, el campo de concentración de Sachsenhausen y ver toda la zona de graffitis de la ciudad.

Ya el viaje se terminaba para mi, pero a mi madre le quedaba conocer el lugar que hasta ahora me alberga desde marzo de 2012, Dublín y en el, conocería la empresa que ahora me deja desempleado y a la persona con la que estoy más que feliz hace casi un año. 





Sumate al grupo de Facebook


Juan Patrick
"Actuamos como si el comfort y el lujo fueran lo más importante en la vida, cuando todo lo que necesitamos para sentirnos felices es algo por qué entusiasmarnos."
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.
 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Short stories: Odisea en la frontera de Perú/Bolivia





Cuando llegamos a la frontera nos despertaron para hacer los tramites de
migración, ¡Dios mio, que quilombo!

Pasamos a pata de Perú a Bolivia. En Bolivia, hicimos los tramites de migración
bajo chequeos un tanto invasivos y los minutos empezaron a pasar.
Al cabo de una hora nuestro bondi no aparecía, en eso viene un flaco y comenta que no
lo dejaban pasar porque había habido un accidente y nosotros no entendíamos nada.

Cuando volvimos al lado de la frontera peruana, estaban los dos choferes con 
3 policías, estos no les permitían cruzar porque tenían que llevárselos detenidos
debido a que en la noche, mientras viajábamos, había habido un accidente en la ruta
donde aparentemente el bus en el cual nos transladabamos estaba implicado y
podría haber algún muerto. Posiblemente los conductores no se habrían detenido y 
como no estaba claro si tenían responsabilidad en el hecho o no, nos aclaraban que no les
podían permir el paso a Bolivia y por ende, nosotros nos quedábamos sin choferes y 
bus.

Para sazonar mejor el mal ánimo colectivo, muchos se enteraron que todos
habíamos pagado diferentes precios en la terminal (por eso hay que pelear los
precios con decisión) y pasó por ejemplo que unos porteños pagaron USD 100
lo que nosotros pagamos USD 18, pero a todo esto... ¿Que pasaba con nosotros?

Los choferes nos dijeron que nos conseguían una camioneta, volvimos al lado
boliviano a esperar, a los 15 minutos eramos más de 40 pasajeros
desahuciados con nuestros bolsos a cuestas en la frontera.
Ahí si, me calenté, mi madre me dijo que les hablara bien pero ¡que se vayan a cagar!,
pasé con toda mi pinta de "uruguayo seudo peruano turista" y cuando
llego al bondi, nuevamente del lado peruano, este justo se estaba yendo, le
golpeo la ventana porque estaban los 3 milicos arriba con los dos choferes
y no me veían, entonces les digo:

- ¿a donde van?
Los oficiales me contestan - al juzgado 
- ¿y nosotros?
- ahora viene una camioneta. Me dice uno de los choferes a la vez que trata de
maniobrar con una cara de susto barbara.
- no hermano, ¡que me vas a dejar tirado acá!, en otro país mientras que a vos
te llevan anda a saber por cuanto.
Con una risa muy nerviosa me dice - tranquilo ya venimos

A todo esto los locales (peruanos y bolivianos) que estaban en la vuelta veían a
un tipo de casi 2 lucas, multicolor, a los gritos con un bondi en movimiento,
cuando me di cuenta del circo que se había armado me gustó más y arranqué:
- mirá que yo soy el que te paga el sueldo, y te lo pago para que me lleves a
destino, no para que me dejes tirado por una cagada que te mandaste o no. Lo
que hiciste la verdad me chupa un huevo y para eso está la justicia que te va a
decir si la cagaste o no, pero a mi me arreglás esto hermano, no me vas a dejar
tirado en Bolivia.
Tartamudeando, bajo la mirada de los 3 policías y su otro compañero no menos
asustado, me contesta - ya va, ya va la camioneta.
En ese momento me calenté del todo y le grité - decime tu nombre....
¡que me digas tu nombre!

Y que mierda iba a hacer yo con el nombre del pobre tipo, pero me salió la que
me hacían cuando laburaba en un ente público, me tenía que desquitar y era el
momento justo. El chofer me dice su nombre y le vuelvo a gritar desde la calle,
en la frontera entre Perú y Bolivia, bajo la atenta mirada de un sin fin de
bolivianos y peruanos que aprovechaban toda esta distracción para pasar
mercancías de contrabando en carros, - ¡y tu apellido decime!
Estaba pálido el tipo, me lo dice y - más vale que arregles esto. Le digo para
terminar la conversación.

Volví re quemado para Bolivia, luego de discutir largo y tendido en definitiva
no había arreglado nada.

A los 10 minutos llega una camioneta, se suben 25 y.... ¿y los demás?, eso fue
lo que nos preguntamos todos los que quedamos abajo, los locales que fueron
los primeros querían que nos apretáramos, - ni en pedo viajo 3 horas a lo
bondi ganado. Le digo a mi vieja y todos los presentes. 
Aportando cultura a la conversación nuevamente comento - ¡la puta que los parió!.
Ya volaba de la calentura. 
Ahí lo agarro al conductor de la camioneta alquilada,

-¿cuantas te pidieron?
- una sola
- trae otra
Me mira serio y sorprendido...
- si, trae otra... no te vas a ir y dejarnos a todos acá.
- Pero solo me dijeron que traiga una. Me contesta totalmente desorientado.
- Mirá nosé que te dijeron ,pero no te vas hasta que traigas otra, porque yo acá
tirado no me voy a quedar y ahí no entramos 40 tipos con bolsos y cosas...
andá y trae otra que de alguna manera te lo paga la empresa, te damos los
pasajes nosé, pero trae otra.

Y así fue, trajo otra camioneta. Realmente no sé si se la pagaron pero por fin pudimos
llegar a La Paz, Bolivia.



En Facebook - Juan Patrick

Juan Patrick