jueves, 10 de abril de 2014

Jugando a la conga y repartiendo mates por Hong Kong




Sigo afirmando que esta simpática irlandesa con la que comparto más que mi estadía en Hong Kong, camuflada en su inocencia europea, me hizo flor de paquete jugando a la conga y me hizo temblar con ese 89 - 78 injusto, el cuál tuvo el final merecido... ese joven tan apuesto (a veces me gusta darme pa' delante hablándo en 3º persona) a quién se le puede ver feliz en la foto debido a que ligaba un comodín salvador, le cortó con 1 y no le dio revancha.

Así vamos llevando los días en Hong Kong, ya casi pisando el segundo mes por la isla.
Humores que dan tantos altibajos cómo las bolsas de valores mundiales, pero que siempre tienden a la positiva.

Los martes de tacos estuvieron rindiendo hasta que me calenté con la atención al cliente, en uno de esos días de bolsa de valores con números negativos, y los saqué de la lista de restaurantes preferenciales. 
El clima tampoco a ayudado mucho, días de tormenta, de granizo del tamaño de una pelota de fútbol sala, tardes de 34º o mediodías que parecían ser noche. El clima se ha vuelto todo un tema a considerar a diario.


 (foto tomada a las 12:14 del mediodía)


La familia se ha ido agrandando día a día, pasamos de un pequeño bonsái a tres plantas adentro del apartamento de 4x2, en cualquier momento duermo en la pileta de la cocina, la cuál es la misma del baño.

Afortunadamente tuve otros contactos por trabajo y hasta una entrevista para soporte IT, de lo cuál yo, no se absolutamente nada.

Esta vez encaré, fui formal sin dejarme sorprender otra vez por las diferencias culturales entre lo formal y lo casual.
Al llegar, me recibieron y cuando entre al salón común donde estaban todos los empleados, el único boludo vestido formal era yo, estaban todos casual de mi interpretación de lo que es casual, no el casual de la otra vez.

La cosa fue que tuvimos la entrevista y rápidamente nos dimos cuenta que ambos buscábamos cosas distintas, ella (la jefa) buscaba una persona con experiencia en soporte IT y algo de atención al cliente y yo, una posición laboral de atención al cliente con básicos conocimientos de IT, por lo tanto, la dejamos parda y le echamos la culpa a la consultora por no atinar bien.

Para cerrar la entrevista, la doña que no era muy simpática me enchufó una prueba de conocimientos que constaba de 39 preguntas sobre soporte IT para responder en 40 minutos.
Hoja uno, me llevó 8 minutos y me quedaban otras 7 páginas más de múltiple opción y una de ensayo, intenté dar lo mejor más allá que ya sabíamos que no trabajaría ahí, pero habían cosas que no tenía ni idea, ¿y que se hace cuando uno no sabe?, ¿dejar en blanco? ¿quedar pegado? NUNCA....
Entonces, si primero había contestado A, luego C y después B, ¿cuál era la siguiente respuesta?, clavado que por más que no supiera había que contestar la D. 
De esta manera con mucha cancha en exámenes le hice un "detinmarindedonpingüe" asesino y le liquidé todas las respuestas menos dos o tres nomás, para no regalarme obvio. 

Entre otras cosas, unos días atrás cuando llevábamos la ropa a la lavandería, el muchacho que atiende, quién siempre es muy educado y tiene buena onda, nos vio nuevamente con "eso" de lo que tomábamos algo y me preguntó que era.
Le expliqué y justo cuando le iba a ofrecer para probar, se me anticipó y me pidió el, - por supuesto - lógicamente le contesté, y mientras le cebaba se fue.
Mientras lo esperaba con el mate pronto me apareció y con las dos manos me puso una taza de un tamaño industrial en la cara para que le sirviera ahí. Me tenté y no aguanté mucho la risa, pero le expliqué que era sólo agua y que tenía que tomar del mate.
Ahí se animó y la cara que puso después del primer sorbo fue memorable, creo que cómo 500 músculos se le trancaron todos juntos en la cara, -¡grass! (pasto)- me dijo.
Entre risas le pagamos y nos fuimos.
Paga 1.10 que ni bien nos dimos vuelta, se fue hasta el kiosco en un pique, se compró un kilo de azúcar y se lo bajó de un buche.

Todos los años se hace la "pillow fight" (pelea de almohadas) y por medio de la invitación de una argentina, con Claire nos arrimamos a ver.

Se dieron lindo, con respeto y mesura, pero algunos se sacaron las ganas por una hora.

Con Claire comparábamos:

Juan: Fijate, acá se dan de bomba y se ríen, se pegan hasta con cuidado. Si esto fuera en Uruguay, habrían dos con la camiseta de un equipo, otros dos con la de otra, se pegarían dos almohadazos y arrancarían a las piñas, otros sacarían un par de cuchillos, a las minas les tocarían el culo y otros estarían afanando billeteras.

Claire: Si esto fuera en Irlanda, todos ya estarían borrachos a esta hora de la tarde.






Aburridos en la vuelta, visitamos la escalera mecánica cubierta más extensa del mundo al aire libre. Está en Central, tiene 800 metros y te lleva hasta los Mid-levels, zona económicamente más cara de la isla.
La escalera es mecánica y está cubierta para subir, pero para bajar es mejor que no te agarre con lluvia cómo nos pasó a nosotros.

Y para rematar estas dos semanas en Hong Kong, fui a ver a los teritos que vinieron a jugar un torneo con otras 7 selecciones.
Siempre está bueno acompañar a la celeste, sea de lo que sea.


 

 







¡Uh!, y encontré carne uruguaya, cola de res solamente pero dijera mi hermano "Te das cuenta, la vaquita que cría don Emilio ahora se la va a masticar el nieto de Liu Kan", que viaje.




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Juan Patrick Lee

"Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad".
Albert Camus